Intangible.

Sólo con letras me vuelvo palpable.

@Insannia.

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Cloves and cinnamon
[Fuente]

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(via soylaotra)

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(Source: simonekronborgblog, via nubecitas-de-algodon)

“Quienes se conservan claros, honestos y transparentes son aquellos a quienes menos traiciona el silencio: son tan profundos que el agua más clara no revela lo que existe en el fondo”

Memorias de G.: Manifiesto sobre el tener.

escritosg:

Nadie se está obligado a tener sentimientos, memorias, manías y odios.

Uno tiene lo que tiene porque quiere tenerlo; como la noche en que decidí tener unos besos tuyos en el cuello, o la tarde en que quisiste tener un suspiro mío en la oreja.

Lo que tú quieras dar es porque quieres que esa…

(via nadaquedecirniquedejar)

Cuando tú te quedes muda,
cuando yo me quede ciego,
nos quedarán las manos
y el silencio.

Cuando tú te pongas vieja,
cuando yo me ponga viejo,
nos quedarán los labios
y el silencio.

Cuando tú te quedes muerta,
cuando yo me quede muerto,
tendrán que enterrarnos juntos
y en silencio;

y cuando tú resucites,
cuando yo viva de nuevo,
nos volveremos a amar
en silencio;

y cuando todo se acabe
por siempre en el universo,
será un silencio de amor
el silencio.

—   Silencio - Andrés Eloy Blanco.  (via soymuchasmujeres)

(via corolarios)

carlotasforever:

Casual, otro 14 de Febrero. 

carlotasforever:

Casual, otro 14 de Febrero. 

Pisadas de agua.

Ella lo amó, y lo amó, sin respirar siquiera. Se ahogó después de todo.

Ella se deshizo a jirones mientras llovía a cántaros.

Ella vagaba por alguna esquina, estaba descalza. Sus zapatos no eran más que

un lastre que la hacían arrastrar los pies. Se sentía libre. Libre pero desolada.

Libre pero vacía, extrañamente vacía internamente. Sus zapatos eran la parte

cuerda de su existencia. Se volvió loca.

Ella nunca volvió a ser la misma desde que él decidió marcharse. Quitarse los

zapatos era un acto de rebelión. Un signo de su tristeza.Ella sabía que nada

volvería a ser como antes.

Él la dejó con su maldita soledad y ese asqueroso par de zapatos. Se llevó su

alma con él. Él sólo le dijo que no aguantaba más la situación, y se marchó por la

puerta de atrás como quien huye. Ella se desbordó.

Ella pisó sus lágrimas después de haber parado de llorar, se había cansado de

ser lluvia y de convertirse en mar.

Ella pateó las piedras camino de vuelta a casa, que ya no sería un hogar, aunque

así lo quisiera.

Ella llegó. Tomó sus zapatos y volvió a colocarlos en sus pies, destrozados de

tanto andar y los golpes que los pobres habían recibido. Caminó ya estando

dentro de ellos.

Ella lloró de nuevo. Cada paso dolía más que el anterior. Se detuvo frente al

espejo y palpó su rostro, limpiando las lágrimas que por ahí caían, danzando en

una carrera sin una meta visible.

Ella no logró reconocer su reflejo. Ni siquiera tenía.

ischesterfield:


Se que te desespero, que me odias y me vuelves a querer y así se tambalea tu estabilidad mental. Que siempre la cago, que hago cosas que te molestan y alteran, que soy poco cariñosa cuando quizás más lo necesitas, que tengo un espíritu libre que me recorre todas las venas y me provoca impulsos satisfactorios para mi pero hirientes para ti. Pero frena, relaja y sigue leyendo. A mediados de los noventa no sabía ni escribir, ni caminar ni tocar la guitarra. Ahora escribo e incluso a veces se lee ‘coherente’ o eso intento. También camino y me dejo caer por antros de mala muerte o por maravillas patrimonio de la humanidad, que no dejan de ser antros pero son especiales para mí Eso si, sigo sin saber tocar la guitarra. Y tampoco sabia querer, me daban besos y los rechazaba, me decían que me querían y yo sonreía o ni siquiera contestaba, porque no sabía… y tarde casi dos décadas en aprender el arte de querer a alguien. Y tú me has enseñado. No por eso seré mejor persona ni te darán una medalla al trabajo y esfuerzo al desarrollo humano y mucho menso un premio Nobel. Pero tal y como está esta sociedad, que por cinco de los grandes la más fina le abre sus piernas al Magnate y por la misma cantidad en otra parte del mundo alguien le revienta la cabeza a otro por encargo… Es bastante. No es una declaración de amor, o al menos eso pretendía. Es un suave grito directo a tu corazón que en resumidas cuentas dice ‘Quiéreme sin juzgarme’. Y si tú respondes a este grito estaría encanta de que me reventaras el tímpano. No creo que necesite escuchar después cuando se trata de amar. Que eso no se controla, viene, te corroe y como dijo Winehouse es como una enfermedad que te atrapa hasta la eternidad. 
Alma

ischesterfield:

Se que te desespero, que me odias y me vuelves a querer y así se tambalea tu estabilidad mental. Que siempre la cago, que hago cosas que te molestan y alteran, que soy poco cariñosa cuando quizás más lo necesitas, que tengo un espíritu libre que me recorre todas las venas y me provoca impulsos satisfactorios para mi pero hirientes para ti. 

Pero frena, relaja y sigue leyendo. A mediados de los noventa no sabía ni escribir, ni caminar ni tocar la guitarra. Ahora escribo e incluso a veces se lee ‘coherente’ o eso intento. También camino y me dejo caer por antros de mala muerte o por maravillas patrimonio de la humanidad, que no dejan de ser antros pero son especiales para mí Eso si, sigo sin saber tocar la guitarra. Y tampoco sabia querer, me daban besos y los rechazaba, me decían que me querían y yo sonreía o ni siquiera contestaba, porque no sabía… y tarde casi dos décadas en aprender el arte de querer a alguien. Y tú me has enseñado. No por eso seré mejor persona ni te darán una medalla al trabajo y esfuerzo al desarrollo humano y mucho menso un premio Nobel. Pero tal y como está esta sociedad, que por cinco de los grandes la más fina le abre sus piernas al Magnate y por la misma cantidad en otra parte del mundo alguien le revienta la cabeza a otro por encargo… Es bastante.

No es una declaración de amor, o al menos eso pretendía. Es un suave grito directo a tu corazón que en resumidas cuentas dice ‘Quiéreme sin juzgarme’. Y si tú respondes a este grito estaría encanta de que me reventaras el tímpano. No creo que necesite escuchar después cuando se trata de amar. Que eso no se controla, viene, te corroe y como dijo Winehouse es como una enfermedad que te atrapa hasta la eternidad. 

Alma

Soy tan tuya como la grieta del cristal cuando se rompe y no se astilla; como el vaivén del aire al batir mis cabellos, mientras me muevo al compás de una melodía imaginaria pero complaciente.

Soy tan tuya como cuando la madera cede ante las polillas y se desintegra en partículas pequeñitas; casi imperceptibles.

Soy tan tuya como la blancura de tu sonrisa que no te abandona, y los lunares que habitan en mi piel bien entintados.

Soy tan tuya que dejé de ser mía desde hace tiempo; y sólo pertenezco a esa inocencia tuya que no cesa a pesar de los años.

Soy tan tuya que jamás seré de otro, aunque así lo parezca. Soy tan tuya que sólo soy siendo tuya, y si no, me desvanezco.